martes, 7 de julio de 2009

Propuestas y colaboradores


Entre finales de 1975 y principios de 1976 Games Workshop se había
consolidado como una fuerza a tener en cuenta en la capital británica.

La orientación hacia juegos de marcado carácter fantástico y particularmente hacia esa nueva forma de jugar que era el Rol, unido al contrato de distribución exclusiva por tres años con TSR, los convertía en referente obligado para todos los aficionados que no pudiendo costearse un viaje a EEUU desearan probar Dungeons & Dragons.
La empresa no tenía tienda, su sistema de venta eran los pedidos por correo, y su “único” medio publicitario era el fanzine Owl & Weasel (si no contamos el Games Day o el simple boca a boca). Sin embargo estaban empezando a vender cantidades razonablemente elevadas de reglamentos, algo que años más tarde sorprendería a todo el mundo, sobre todo si consideramos que posiblemente había menos jugadores que manuales en aquel momento en Gran Bretaña y no obstante las ventas hacían suponer todo lo contrario. Precisamente para extender el hobby y darlo a conocer a un sector más amplio de posibles compradores sin tener que recurrir al contacto directo, se pensó en crear una sociedad oficial de jugadores. Era evidente que sin una organización cohesionada para los aficionados a D&D que operara a escala nacional, seguirían siendo simples grupos de amigos cuyo hobby se vería relegado a coexistir con otros juegos de mesa en clubs de simulación bélica. La solución se propuso en un primer momento en el número 9 de Owl & Weasel de Octubre de 1975, pero no sería hasta la publicación del número 12 de Enero de 1976 que se fundamentaría realmente esta Sociedad de Dungeons & Dragons. Los componentes del grupo recurrirían a la revista para comunicarse entre ellos y para dar a conocer actos relacionados con el juego y sentar las bases para la organización de torneos, los cuáles se realizarían en eventos de Games Workshop y de esta manera también los estarían reforzando. Naturalmente esta iniciativa no estaba reconocida oficialmente por TSR y no lo estaría hasta mucho más tarde, cuando llegara a formalizarse tras la fundación de una central británica de la compañía, TSR (UK).

Ya habíamos comentado que los dos compañeros contaban con la ayuda de un más o menos nutrido grupo de colaboradores, y entre los más activos se encontraban los articulistas de Owl & Weasel.
Hemos de mencionar en este caso a personas como Don Turnbull, cuyo desaparecido fanzine Albion ya habíamos reseñado y del que habíamos dicho que tendría un gran protagonismo en los primeros años de Games Workshop. Su aportación a las revistas Owl & Weasel primero y White Dwarf después, fue fundamental debido a su experiencia, a los temas tan estudiados sobre los que escribía (sus artículos The Monstermark System aparecidos en ambas publicaciones se han convertido en clásicos de D&D) y su sentido del humor, así como sus conocimientos en mecánicas de juego, los cuáles ayudarían a crear un primer conato de Rol por correo tal y como venía haciéndose con tantos otros juegos.
Otro bien conocido escritor de la revista fue Hartley Patterson, del que ya sabemos que había intentado organizar una convención de juegos en Londres sin llegar a conseguirlo, pero no por ello abandonó las actividades relacionadas con el hobby. Como muchos otros aficionados de la época también publicó su propio fanzine llamado War Bulletin. Finalmente su dedicación le acabaría convirtiendo en el primer presidente de la Sociedad Dungeons & Dragons británica.
No podemos olvidar tampoco al americano Lewis Pulsipher, diseñador de juegos, escritor y grandísimo aficionado.

Mucha más gente colaboró de una u otra forma con Games Workshop en aquellos días, y poco a poco los conoceremos conforme avance la historia.


Foto superior derecha: logotipo Mickey Mouse GW 1975 a 1977

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