jueves, 27 de mayo de 2010

Mientras tanto en Citadel

A finales de 1979 Citadel Miniatures ya tenía su hueco asegurado en el mundo de la producción de miniaturas de 25 mm.

Para 1980 habían ganado un par de premios del público y la crítica especializada en sendos eventos, como el obtenido en el pasado Games Day, confirmándola como la mejor marca de figuras de fantasía británica. Esto era debido en una gran parte a su colaboración con Ral Partha, la cuál les ofrecía una base de miniaturas de ficción e históricas de una calidad insuperable para la época. Es por esto que uno de los pilares en los que se asienta el éxito primero de Citadel hemos de buscarlo en su asociación con la marca americana y en la labor impagable de Tom Meier.
Pero, aunque los propios diseñadores de Citadel eran en aquel momento más bien amateur en su mayoría, supieron captar la atención de un público que no estaba buscando la perfección y el rigor que caracterizaban al coleccionista de histórico, sino la calidad del trabajo realizado por aficionados que pensaran como tales y que conectaran con el espíritu de los jugadores de rol, tanto en las vertientes fantásticas como en las de ciencia ficción. Es más, otro de los puntos que más atrajeron a los compradores de miniaturas, fue el importante componente humorístico que inundaba las líneas de fantasía de Citadel, en muchos casos realizando auténticos guiños a la cultura popular inglesa.
A todo esto debemos sumarle la facilidad con que se pintaban estas miniaturas (influenciado seguramente por la libertad que ofrecía en aquel entonces la fantasía), y en el caso de que la pintura no fuese el punto fuerte del comprador, la posibilidad de dejar la figura sin pintar no desmerecía el detalle, ya que gracias a unos relieves muy remarcados y al tamaño algo exagerado de las armas y el equipo estos quedaban claramente visibles aún en su estado metálico.

Otro detalle que honraba aquellos primeros días de la marca era que hacían figurar el nombre del diseñador de la miniatura en cada blister a la venta. Estos eran por aquel entonces una bolsa de plástico cerrada por su parte superior con una lengüeta de cartón donde aparecían la referencia y el logo de la marca.

Las líneas disponibles a finales de 1979 y durante 1980 fueron:
Fantasy Adventurers diseñados principalmente por los gemelos Perry, los cuales soportaban el peso de la producción casi total para Citadel. Esta gama contaba por aquel entonces con 25 referencias.
Fiend Factory tenía muchas criaturas diseñadas por el propio Bryan Ansell llegando a sumar en el año 1980 hasta 60 referencias diferentes.
Humphrey Leadbitter tuvo una carrera más bien corta en la empresa, pero sus Fantasy Specials llegaron hasta la referencia 50 en apenas un año.
Pronto Citadel comenzó a captar licencias de numerosas compañías con productos dignos de ser “miniaturizados”. Un buen ejemplo sería el juego Gangster! con 12 referencias distintas y una especial. O la muy jugosa licencia de la película Star Trek “The Motion Picture” de la que sacaron 24 referencias.
Y ya metidos en la Ciencia Ficción y viendo que Ral Partha tenía su propia línea ambientada en este entorno, los Galactic Grenadiers, Citadel lanzó su propia gama llamada Spacefarers, de nuevo de los Perry y con 49 referencias. Si bien Citadel se había orientado hacia la Fantasía más pura en su origen y esto era lo que el público pedía mayoritariamente, algunos de los componentes de la empresa sentían un interés cada vez mayor por los trasfondos futuristas, empezando por el propio Bryan y con el paso del tiempo se traduciría en una mayor apuesta en estas gamas.
De nuevo, tal vez influenciados por la gama histórica de Ral Partha 1200 A.D., Citadel produjo su propia línea medieval llamada Dark Ages, de los gemelos Perry, con una primera tirada de 31 referencias, pero llegando a superar más que holgadamente este número en pocos meses.
Y muy interesante resulta constatar que Citadel produjo también varias gamas de miniaturas en 54 mm. empezando por la misma Dark Ages con 4 referencias, siguiendo por una de Star Trek con otras 4 (en ambos casos de la mano de los Perry) y una más de Aventureros de Ciencia Ficción por el artista Tony Ackland con tres miniaturas.


Foto inferior derecha: Tony Ackland

domingo, 9 de mayo de 2010

El final de una década...

… y el principio de los 80’s.

En las postrimerías de 1979 Games Workshop había cerrado un capítulo fundamental de su historia. Se habían consolidado como la mejor tienda, y posiblemente la única, dedicada en exclusiva a los juegos de Ciencia Ficción y Fantasía en Europa. Pero ahora, a la redacción de la revista White Dwarf y a las oficinas de Dalling Road (que al fin y al cabo eran las mismas) comenzaban a llegar multitud de cartas de queja referidas a la tienda y no porque a la gente no le gustara, sino todo lo contrario, ya que esta reclamación se basaba en la falta de más tiendas especializadas en otras ciudades que no fueran Londres, ya que desplazarse hasta la capital con cierta regularidad no estaba al alcance de todo el mundo.
Ian y Steve empezaron a plantearse la posibilidad de expandir el negocio y hasta incluso la de crear una cadena de tiendas por todo el país. Había suficiente demanda como para asegurar el éxito y el sector aún mantenía una tendencia emergente, con lo cuál era una apuesta ganadora. Pero a pesar de todo existía un fondo de duda.
Los dos amigos no se metieron de lleno en la expansión, en un primer momento se mostraron reticentes ya que el gasto que acompañaría a este proyecto les obligaría a reinvertir una vez más los beneficios obtenidos a través de la tienda de Hammersmith y de Citadel.
Justo ahora el negocio parecía empezar a dar sus frutos. Hasta este momento las ganancias se habían reutilizado casi totalmente en nuevos proyectos como la marca de miniaturas de Citadel o en absolutas necesidades como el almacén, contratar más personal con conocimientos acordes a sus puestos, etc. Pero la dicotomía Londres/Nottingham se hallaba en un momento dulce de su desarrollo y ambos pensaban que no resultaba necesario hacer un desembolso de tal cuantía como el que se verían obligados a realizar en el caso de abrir una nueva tienda, además ya era hora de guardar algo del dinero que ganaban para ellos mismos, pero…
La emoción de reactivar el proyecto, de llevarlo a nuevos horizontes y de obtener el doble de lo que ya ganaban al tener dos tiendas, o el triple con tres, o ¿quién sabe hasta donde?...
La primera ciudad en la que pensaron debió de estar más influenciado por el corazón que por el puro mercantilismo, ya que fue Manchester, su ciudad natal.
De esta manera comienzan a reunir los fondos, a buscar un local apropiado, etc., aunque aún tendrían que pasar meses antes de que se vieran los primeros indicios de la nueva apertura.

En los meses de Diciembre de 1979 y Enero de 1980 aparece la White Dwarf número 16, con portada del grandísimo Les Edwards, y por primera vez con la participación, en el nuevo puesto de Dirección de Artistas, de Robert Owens.

1980 marcaría el inicio de la producción propia de juegos de mesa de Games Workshop y durante los siguientes años ofrecerían algunos títulos que han llegado a convertirse en auténticos clásicos, una parte de los cuáles han llegado hasta nuestros días con una muy buena salud.

viernes, 7 de mayo de 2010

Un año después seguimos aquí

Y como reza el título ya llevamos un año entero dando guerra, en realidad algo más si contamos el período anterior a la primera publicación, mientras preparabamos el blog en sí. Y aun más si incluimos los dos/tres años recopilando material, traduciendo y buscando en los más oscuros rincones.

Esta corta entrada se limita a agradecer su apoyo a la gente que sigue el blog, tanto a los activos como a los pasivos, y muy especialmente a los que ayudan de una manera u otra aportando información o contactos.

Además quería comunicaros la inclusión de un nuevo tipo de artículo, las aportaciones de colaboradores en forma de entrada adicional. Hasta la fecha he escrito la totalidad de lo aparecido en el blog, pero ya está en marcha el primer artículo de un colaborador, que espero que no sea el último, quedando además abierta la posibilidad de reunir nuevos investigadores a la lista de escritores.

En cuanto a la duración del blog, ya se alarga más de lo que había planeado. Mi intención era terminar al año y medio o dos años, pero veo que va a ser imposible y que tal vez lleguemos a los tres. Sea como sea no perdemos la ilusión que nos impulsó a crear este proyecto, pase el tiempo que pase, aunque si es cierto que las responsabilidades u otros intereses pueden desviar temporalmente nuestra atención hacia otros campos alargando aun más los días del blog.

Una vez más gracias a todos y ya sabéis que toda duda será resuelta (dentro de nuestras posibilidades) y que las aportaciones son más que bienvenidas.

domingo, 18 de abril de 2010

El Día de los Juegos (Games Day V)



Por quinta vez se celebra el Games Day, en esta ocasión y debido al éxito de asistencia de los años anteriores, se traslada el evento al Royal Horticultural Hall, en Greycoat Street el 20 de Octubre de 1979.

Ya se le da la denominación de principal convención de juegos británica, y queda demostrado por la masiva participación de colaboradores, clubs, tiendas y, por supuesto, de aficionados y visitantes que hubieron de pagar una entrada de 75 peniques los adultos y 50 los niños a su entrada a las 10:30 de la mañana. Además este año el Games Day logra batir el récord de asistencia en una convención de un sólo día a nivel mundial, todo un logro para los chicos de Games Workshop y lo que les daba reconocimiento internacional.

Las actividades preparadas para la ocasión eran similares a las celebradas en años anteriores, aunque a una mayor escala y con más medios, sirvan de ejemplo los medios informáticos, de los que se podían ver partidas de demostración, como la de Star Trek moderada por ordenador y dirigida por Dave Rotor. Otros juegos presentes en las numerosas mesas dedicadas a las partidas, tanto de campeonatos como de demostración fueron el Old West, con un tablero enorme dispuesto con gran cantidad de escenografía y muy llamativo, o el Gangster!, ambos haciendo uso de miniaturas de plomo. También usando plomo en las mesas, aunque en menor medida, había mazmorras completas preparadas para Dungeons & Dragons u otros entornos de Rol de semejante trasfondo. Y también juegos nuevos como el Ephemeris, el juego de ciencia ficción en el Sistema Solar, o no tan nuevos, como el Skirrid, un juego relativamente parecido al Scrabble, diseñado por Brian Taylor y Mark Eliot. Entre los juegos clásicos llamaba la atención el continuo lleno que disfrutaban las mesas de Go.

La gente acudía disfrazada con los atuendos de los personajes de sus juegos y se paseaban entre las mesas y los stands de las tiendas, donde las colas para adquirir las novedades aparecidas con motivo del Games Day colapsaban una cuarta parte del espacio disponible. A esto se sumaba la sección de compra-venta, donde los jugadores se deshacían de su material más antiguo y siempre podían encontrar ese juego que tanto tiempo llevaba escapándoseles de las manos, a un precio razonable.

Y naturalmente los diversos campeonatos oficiales, tanto de juego como de pintura de miniaturas, hacían las delicias de los participantes más competitivos. Y para aquellos que querían participar en concursos de forma más desenfadada tenían el Campeonato Mundial de Andares Estúpidos.

Los invitados de honor de esta edición fueron Tom Meier y Glenn Kidd de Ral Partha, seguramente por su relación comercial con Games Workshop y su importante colaboración con Citadel. Ian y Steve tuvieron tiempo de hablar detenidamente con ellos para preparar futuros movimientos empresariales en Estados Unidos.



Por último, este año comienza un apartado muy importante de los Games Day, los Premios Británicos del Games Day, organizados por Games Workshop y con la ayuda en la recogida de votos de numerosas tiendas, revistas y fanzines del país, como Wargamer’s Newsletter o Perfidious Albion.
Así cerca de finalizar la jornada a las 6:00 de la tarde se anunciaron los ganadores de 1979, los cuáles fueron:
1. Mejor Juego -de cualquier tipo- 1º Dungeons & Dragons, 2º Diplomacy
2. Mejor Wargame 1º Squad Leader, 2º Third Reich
3. Mejor Juego de Ciencia Ficción/Fantasía 1º Dungeons & Dragons, 2º Traveller
4. Mejor Juego Abstracto 1º Black Box, 2º Mastermind
5. Mejor Juego Para Toda la Familia 1º Monopoly, 2º Sorcerer’s Cave
6. Mejor Set de Reglamento de Tablero -de cualquier periodo- 1º Wargames Research Group Ancient Rules, 2º Once Upon a Time in the West
7. Mejor Juego de Mesa -de cualquier periodo- 1º King Maker, 2º Squad Leader
8. Mejor Juego de Rol -de cualquier periodo- 1º Dungeons & Dragons, 2º Traveller
9. Mejor Gama de Miniaturas Históricas 1º Minifigs Napoleónicos en 25 mm. 2º Ral Partha 1200 AD en 25 mm.
10. Mejor Gama de Miniaturas de Ciencia Ficción/Fantasía 1º Ral Parha 25 mm. (Personalities and Things that Go “Bump” in the Night), 2º Citadel 25 mm. (Fiend Factory)
11. Mejor Revista 1º White Dwarf, 2º Strategy & Tactics
12. Mejor Editor de Juegos 1º Avalon Hill, 2º SPI
13. Mejor Fabricante de Miniaturas 1º Citadel Miniatures, 2º Minifigs
14. Mejor Inventor de Juegos 1º Gary Gygax, 2º John Hill
15. Mejor Personalidad de los Juegos 1º Charles Vasey, 2º Gary Gygax
16. Mejor Juego Nuevo de 1979 1º Freedom in the Galaxy (SPI), 2º The Next War (SPI)

Y así, un año más, el Games Day cerró sus puertas con la certeza de haber sido un éxito y de haber logrado su objetivo de acercar al público en general el mundo de los juegos.


Fotos de arriba hacia abajo:
Cola de entrada al Royal Horticultural Hall a las 10:30
Una mazmorra en proceso de exploración
Old West preparado para ser jugado
Dave Rotor dirigiendo Star Trek
Participantes disfrazados
Las secciones de compra/venta y los stands de venta
El Campeonato Mundial de Andares Ridículos
Tom Meier y Glenn Kidd de Ral Partha y Ian Livingston charlando con Glenn
Steve Jackson haciendo entrega del primer premio a la Mejor Personalidad del Mundo de los Juegos Charles Vasey

lunes, 12 de abril de 2010

Un atisbo de futuro

La segunda mitad de 1979 trajo consigo la celebración del segundo Dragonmeet el sábado, 25 de Agosto en el Chelsea Old Town Hall, en Kings Road, Londres.

Este evento fue muy parecido al celebrado el año anterior, aunque la asistencia de público resultó lógicamente mayor. Hubo todo lo que se podía esperar de la organización. Stands de tiendas de Londres y su entorno donde se podían encontrar las novedades del momento, demostraciones de juegos realizadas por aficionados, por sus creadores o personalidades de la industria de los juegos, estas demostraciones eran tanto de Rol como de juegos de tablero e incluso de computadora (las cuáles se estaban haciendo muy populares y cuya ayuda se empleaba incluso para arbitrar partidas como si de un master se tratara), competiciones dedicadas a distintos reglamentos y concurso de pintura de miniaturas, y naturalmente zonas de descanso con una cafetería para reparar a los participantes agotados.
El precio de la entrada era de 50 peniques, y lo recaudado se usaba para sufragar los costes de los premios y pagar la comida de los colaboradores.

Se publica la White Dwarf número 15 de Octubre/Noviembre, entre cuyos contenidos encontramos un muy interesante juego, llamado “El Bárbaro”, diseñado por Ian Livingston. Este juego era un sistema sencillo pensado para introducir al desconocedor de los juegos de tablero hexagonal en este tipo de reglamentos. La premisa, tan simple como el propio juego, era encarnar al bárbaro Vaarn en su búsqueda de los artefactos de Los Ancestros, una espada y un escudo mágicos, que nos ayudarán en la gran misión de unir a la humanidad en la lucha contra las bestias que dominan los parajes salvajes fuera de la seguridad de las pequeñas ciudades.
Este primer intento de Ian en el mundo del diseño de juegos es el inicio de una prolífica carrera llena de éxitos.

Mientras tanto en Citadel se inicia la producción de su primera gama de miniaturas históricas llamada “Dark Ages” y la primera gama de miniaturas de ciencia ficción con el nombre de “Spacefarers”.

Y una noticia triste es que a finales de ese año las negociaciones para publicar el que iba a ser el primer libro oficial de Games Workshop dedicado a Dungeons & Dragons, el “Fiend Folio”, entran en un punto muerto por cuestiones de derechos. Y las relaciones entre los de Londres y TSR comienzan a sufrir un importante deterioro. Lo cierto es que TSR ya no era la compañía dirigida por un pequeño grupo de amigos en Lake Geneva, había crecido hasta convertirse en una multinacional y había sido absorbida por grupos económicos más fuertes, que la harían crecer al tiempo que protegían rigurosamente su inversión. La historia de TSR en esta época es dramática y muy interesante, y os recomiendo que os informéis sobre ella ya que no tiene desperdicio.
TSR tenía planes para el Reino Unido y Games Workshop no entraba en ellos, pero Ian y Steve aún no sabían lo que se les venía encima.

viernes, 2 de abril de 2010

Un año de crecimiento y mucho béisbol



Al iniciarse 1979 Games Workshop entra en un periodo intermedio.


La revista White Dwarf marcha viento en popa, se publican los números 13 de Junio/Julio con portada de Eddie Jones y 14 de Agosto/Septiembre con portada de Emmanuel. Y Russ Nicholson, cuyo nombre se relacionaría particularmente con Ian y Steve en un futuro próximo, se convierte en artista colaborador asiduo de la publicación.
La tienda de Dalling Road es visitada regularmente por cientos de aficionados, e incluso se amplía ligeramente para dar más cabida a un creciente stock. Se incrementa el personal, sobre todo en el almacén donde es necesario trasladar a Trevor Graver para que ayude a dos nuevos compañeros, John Chillingworth, que había sido Jefe de Ventas de Avalon Hill y que comienza su carrera en Games Workshop como manager del almacén, y a Brad Grimshaw. El local empieza a ser conocido como el “Werehouse” haciendo un juego de palabras con la denominación en inglés warehouse. Los clientes acuden a buscar los productos que no encuentran en la tienda y de un almacén pasa a ser, casi, una especie de supermercado de juegos donde a la gente sólo les faltaba un carrito para completar la similitud.
Citadel se está convirtiendo en un éxito de ventas, muy especialmente su línea de Aventureros de Fantasía, posiblemente gracias a los ligeramente exagerados relieves, que hacían el pintado algo más fácil y las miniaturas, una vez terminadas, más vívidas.
Los eventos GW se han consagrado en el calendario de los jugadores, siendo superados sólo por los más importantes encuentros estadounidenses. Ya se ha puesto fecha para el Dragonmeet II el 25 de Agosto de nuevo en el Chelsea Old Town Hall, y para el Games Day V el 20 de Octubre, esta vez en el Royal Horticultural Hall, buscando un emplazamiento más amplio debido al éxito de las pasadas ediciones. Y tanto Ian como Steve visitan con regularidad el resto de eventos nacionales de cierta envergadura, ya fuera a título propio, para tomar el pulso de la afición, como en forma de representación oficial de GW llevando su propio stand y dándose a conocer fuera de Londres.

Pero Ian y Steve no sólo querían ser los que vendieran hobby en una tienda de Londres, querían estar en el centro de la industria y crear ellos mismos esos juegos con los que tanto disfrutaban.

Aún faltaba algo para convertir a la empresa, de una tienda con varias importantes ramificaciones en una marca que fuese reconocible por sí misma. Se habían dado los primeros pasos en este sentido al comisionar a Don Turnbull para que editara un Manual de Monstruos original para su uso con D&D, y las negociaciones seguían su curso con la fecha para la publicación prevista alrededor de finales de ese año. Se seguían editando versiones británicas de juegos americanos, como fue el caso de “Traveller”, otro gran éxito de Games Designer’s Workshop cuya legión de seguidores empezaba a alcanzar a los juegos de TSR, al tiempo que no paraban de aparecer nuevas opciones en el mercado del ocio aportando variedad al catálogo, como por ejemplo “Runequest” de Chaosium o “Gangster!” de Fantasy Games Unlimited. También se había puesto a la venta el primer producto 100% GW el “Dungeon Floor Plans”, inaugurando así la gama de productos originales de la marca (aunque ya habían aparecido algunas ayudas de juego, como las hojas de personaje para D&D). Pero el principal movimiento se había realizado con la búsqueda de diseñadores para juegos nuevos que habrían de llevar el sello de la empresa, y los frutos de este llamamiento se empezaron a ver a mediados del 79 cuando varios creadores llamaron a la puerta de la tienda con sus proyectos bajo el brazo. Aún se tardaría algunos meses en seleccionar a los mejores, después en probar exhaustivamente los juegos (lo cuál se llevaba a cabo en la oficina de la planta superior) y finalmente en preparar el juego para su venta al público.

También comienza una costumbre de Games Workshop en Londres que durante mucho tiempo llegaría a ser casi una institución y con el tiempo una tradición de la empresa, y es que todos los domingos durante los meses de verano y siempre que hiciera buen tiempo, el personal de la oficina, de la tienda, del almacén, etc. se reunían en Regent’s Park para jugar un partido de béisbol. También se solían sumar algunos curiosos que pasaban simplemente por allí y de esta manera siempre había gente suficiente como para organizar dos equipos. Ian y Steve eran bastante buenos y con el paso de los meses y los años, muchos miembros de GW llegaron a adquirir una gran destreza en este deporte y el Partido de Béisbol de Games Workshop se convirtió en un acontecimiento del calendario del parque. Incluso, en su momento de mayor popularidad, los dos amigos organizaron algunos partidos contra equipos semiprofesionales. Esta costumbre siguió varios años, hasta que las múltiples responsabilidades de la empresa empezaron a robarles el poco tiempo libre disponible, o muy posiblemente porque las autoridades del parque prohibieron las actividades deportivas en éste, ya que se estaba destruyendo absolutamente el césped.
Sea como sea, muchos de los antiguos empleados aún recuerdan esta parte de su implicación en GW con un cariño muy especial y verdadera nostalgia.

Fotos superiores: White Dwarf nºs 13 y 14
Foto central derecha: Brad Grimshaw preparando pedidos en el almacén
Foto central izquierda: Steve discutiendo una orden de pedido con John Chillingworth, mientras Ian posa junto a la mascota de la tienda, el Dragón Humphrey
Foto inferior derecha: Ian en la British Toy And Hobby Fair de 1979 en Earls Court, de nuevo junto a Humphrey

miércoles, 24 de marzo de 2010

La Vida de Bryan (2ª parte)


Personaje Games Workshop: Bryan Ansell

En estos años previos a su incorporación a Games Workshop, Bryan visitaba con frecuencia los eventos y salones dedicados a los juegos de estrategia, donde como apasionado de las miniaturas históricas disfrutaba de batallas recreadas con todo lujo de detalles, rigor investigador y la posibilidad de ver a las tropas de Harold II en la Batalla de Hastings expulsando a los Normandos de vuelta a Francia. En estas ocasiones tomaría contacto con otros apasionados del hobby cuyo interés comenzaba a desviarse hacia las guerras de fantasía, rompiendo con la tradición de la vertiente “realista”. Y entre estos herejes del histórico no pocos llegarían a trabajar para él.

La fundación de Citadel Miniatures se inició en 1978, tal y como ya habíamos comentado un par de entradas antes, y en ella se pueden encontrar detalles al respecto. Completando dicha entrada comentaremos la inclusión de las líneas completas de Asgard en el catálogo de Citadel en forma de hoja extra, dando un nuevo punto de contacto entre ambas empresas.

Bryan sentía cada vez más un creciente interés por el diseño de juegos para ser empleados con las miniaturas de plomo, y como digo, los juegos se usaban con estas, no al contrario, ya que para Mr. Ansell lo primero era la figura y después el juego. Pronto empezaría una serie de colaboraciones con creadores del entorno de Nottingham e incluso crearía su propio juego de combates de Ciencia Ficción con miniaturas en 1980. Este juego sería “Laserburn” y hoy en día esta considerado como uno de los precedentes de Warhammer y de Warhammer 40K.

Poco a poco desarrollaría también su habilidad como escritor con la creación de los trasfondos para sus mundos, mientras profundizaba en la historia que habría de acompañar a cualquier entorno, tanto de Fantasía como de Ciencia Ficción. Su interés por la narración escrita estaba naturalmente ligado a la lectura de novelas de Espada y Brujería, las cuáles le habían acompañado desde su adolescencia, y cuyo boom llegaría, de nuevo, de la mano de D&D con la aparición en el mercado de las novelas ambientadas en sus entornos de campaña (como en el caso de Dragonlance), aunque en algunos de estos casos la calidad se viera supeditada a la comercialidad.















Saliéndonos de los aspectos más relacionados con GW es interesante descubrir que Bryan lleva muchos años siendo un apasionado del automovilismo, poseyendo actualmente una pequeña colección de automóviles raros. También siente pasión por la arquitectura, hasta el punto de haber creado una empresa de restauración de casas de época (en Inglaterra se valora especialmente la conservación de los edificios históricos y generalmente la gente prefiere vivir en una casa con historia antes que en un edificio moderno siempre que sea posible).

En lo que se refiere a su carácter, mucho se ha dicho al respecto y casi siempre para mal, hablándose de una persona difícil, un jefe complicado y un compañero introvertido. No obstante todas estas críticas, aún envueltas en algo de verdad, sólo nos aportan una parte de la realidad, sesgando los hechos a partir de las opiniones de la parte “contrariada”. Aunque lo que s es cierto es que no era un tipo humilde, quede para la posteridad que se consideraba a si mismo como uno de los mejores diseñadores de juegos del mundo.
La política administrativa de Bryan estaba mucho más centrada en la consecución de objetivos y de beneficios que la que dirigía a la empresa madre Games Workshop. Así visto, tanto sus clientes como en muchos casos sus propios compañeros, lo tachaban de corporativista y observaban una carencia del estilo estudiantil y algo hippy que acompañaba a los de Londres. Esto no gustaba a todo el mundo, pero para Ian Livingston y Steve Jackson era lo más correcto, ya que Bryan estaba convirtiendo una pequeña marca provincial en un auténtico éxito de ventas.

La historia de Games Workshop no se puede entender sin Mr. Ansell, y es su aportación personal la que convierte a GW en la empresa que conocemos hoy en día. Y su mayor contribución al hobby es la creación del “concepto” Games Workshop, una experiencia que amalgama el wargaming, la pintura de miniaturas, la construcción de escenografía, el coleccionismo, los productos asociados (ficción escrita, videojuegos), etc., así como su cohesión otorgándole un mundo propio donde todo transcurra.

Foto superior: catálogoCitadel 1979
Fotos inferiores: el Demonio del Fiend Factory y su miniatura