viernes, 2 de abril de 2010

Un año de crecimiento y mucho béisbol



Al iniciarse 1979 Games Workshop entra en un periodo intermedio.


La revista White Dwarf marcha viento en popa, se publican los números 13 de Junio/Julio con portada de Eddie Jones y 14 de Agosto/Septiembre con portada de Emmanuel. Y Russ Nicholson, cuyo nombre se relacionaría particularmente con Ian y Steve en un futuro próximo, se convierte en artista colaborador asiduo de la publicación.
La tienda de Dalling Road es visitada regularmente por cientos de aficionados, e incluso se amplía ligeramente para dar más cabida a un creciente stock. Se incrementa el personal, sobre todo en el almacén donde es necesario trasladar a Trevor Graver para que ayude a dos nuevos compañeros, John Chillingworth, que había sido Jefe de Ventas de Avalon Hill y que comienza su carrera en Games Workshop como manager del almacén, y a Brad Grimshaw. El local empieza a ser conocido como el “Werehouse” haciendo un juego de palabras con la denominación en inglés warehouse. Los clientes acuden a buscar los productos que no encuentran en la tienda y de un almacén pasa a ser, casi, una especie de supermercado de juegos donde a la gente sólo les faltaba un carrito para completar la similitud.
Citadel se está convirtiendo en un éxito de ventas, muy especialmente su línea de Aventureros de Fantasía, posiblemente gracias a los ligeramente exagerados relieves, que hacían el pintado algo más fácil y las miniaturas, una vez terminadas, más vívidas.
Los eventos GW se han consagrado en el calendario de los jugadores, siendo superados sólo por los más importantes encuentros estadounidenses. Ya se ha puesto fecha para el Dragonmeet II el 25 de Agosto de nuevo en el Chelsea Old Town Hall, y para el Games Day V el 20 de Octubre, esta vez en el Royal Horticultural Hall, buscando un emplazamiento más amplio debido al éxito de las pasadas ediciones. Y tanto Ian como Steve visitan con regularidad el resto de eventos nacionales de cierta envergadura, ya fuera a título propio, para tomar el pulso de la afición, como en forma de representación oficial de GW llevando su propio stand y dándose a conocer fuera de Londres.

Pero Ian y Steve no sólo querían ser los que vendieran hobby en una tienda de Londres, querían estar en el centro de la industria y crear ellos mismos esos juegos con los que tanto disfrutaban.

Aún faltaba algo para convertir a la empresa, de una tienda con varias importantes ramificaciones en una marca que fuese reconocible por sí misma. Se habían dado los primeros pasos en este sentido al comisionar a Don Turnbull para que editara un Manual de Monstruos original para su uso con D&D, y las negociaciones seguían su curso con la fecha para la publicación prevista alrededor de finales de ese año. Se seguían editando versiones británicas de juegos americanos, como fue el caso de “Traveller”, otro gran éxito de Games Designer’s Workshop cuya legión de seguidores empezaba a alcanzar a los juegos de TSR, al tiempo que no paraban de aparecer nuevas opciones en el mercado del ocio aportando variedad al catálogo, como por ejemplo “Runequest” de Chaosium o “Gangster!” de Fantasy Games Unlimited. También se había puesto a la venta el primer producto 100% GW el “Dungeon Floor Plans”, inaugurando así la gama de productos originales de la marca (aunque ya habían aparecido algunas ayudas de juego, como las hojas de personaje para D&D). Pero el principal movimiento se había realizado con la búsqueda de diseñadores para juegos nuevos que habrían de llevar el sello de la empresa, y los frutos de este llamamiento se empezaron a ver a mediados del 79 cuando varios creadores llamaron a la puerta de la tienda con sus proyectos bajo el brazo. Aún se tardaría algunos meses en seleccionar a los mejores, después en probar exhaustivamente los juegos (lo cuál se llevaba a cabo en la oficina de la planta superior) y finalmente en preparar el juego para su venta al público.

También comienza una costumbre de Games Workshop en Londres que durante mucho tiempo llegaría a ser casi una institución y con el tiempo una tradición de la empresa, y es que todos los domingos durante los meses de verano y siempre que hiciera buen tiempo, el personal de la oficina, de la tienda, del almacén, etc. se reunían en Regent’s Park para jugar un partido de béisbol. También se solían sumar algunos curiosos que pasaban simplemente por allí y de esta manera siempre había gente suficiente como para organizar dos equipos. Ian y Steve eran bastante buenos y con el paso de los meses y los años, muchos miembros de GW llegaron a adquirir una gran destreza en este deporte y el Partido de Béisbol de Games Workshop se convirtió en un acontecimiento del calendario del parque. Incluso, en su momento de mayor popularidad, los dos amigos organizaron algunos partidos contra equipos semiprofesionales. Esta costumbre siguió varios años, hasta que las múltiples responsabilidades de la empresa empezaron a robarles el poco tiempo libre disponible, o muy posiblemente porque las autoridades del parque prohibieron las actividades deportivas en éste, ya que se estaba destruyendo absolutamente el césped.
Sea como sea, muchos de los antiguos empleados aún recuerdan esta parte de su implicación en GW con un cariño muy especial y verdadera nostalgia.

Fotos superiores: White Dwarf nºs 13 y 14
Foto central derecha: Brad Grimshaw preparando pedidos en el almacén
Foto central izquierda: Steve discutiendo una orden de pedido con John Chillingworth, mientras Ian posa junto a la mascota de la tienda, el Dragón Humphrey
Foto inferior derecha: Ian en la British Toy And Hobby Fair de 1979 en Earls Court, de nuevo junto a Humphrey

miércoles, 24 de marzo de 2010

La Vida de Bryan (2ª parte)


Personaje Games Workshop: Bryan Ansell

En estos años previos a su incorporación a Games Workshop, Bryan visitaba con frecuencia los eventos y salones dedicados a los juegos de estrategia, donde como apasionado de las miniaturas históricas disfrutaba de batallas recreadas con todo lujo de detalles, rigor investigador y la posibilidad de ver a las tropas de Harold II en la Batalla de Hastings expulsando a los Normandos de vuelta a Francia. En estas ocasiones tomaría contacto con otros apasionados del hobby cuyo interés comenzaba a desviarse hacia las guerras de fantasía, rompiendo con la tradición de la vertiente “realista”. Y entre estos herejes del histórico no pocos llegarían a trabajar para él.

La fundación de Citadel Miniatures se inició en 1978, tal y como ya habíamos comentado un par de entradas antes, y en ella se pueden encontrar detalles al respecto. Completando dicha entrada comentaremos la inclusión de las líneas completas de Asgard en el catálogo de Citadel en forma de hoja extra, dando un nuevo punto de contacto entre ambas empresas.

Bryan sentía cada vez más un creciente interés por el diseño de juegos para ser empleados con las miniaturas de plomo, y como digo, los juegos se usaban con estas, no al contrario, ya que para Mr. Ansell lo primero era la figura y después el juego. Pronto empezaría una serie de colaboraciones con creadores del entorno de Nottingham e incluso crearía su propio juego de combates de Ciencia Ficción con miniaturas en 1980. Este juego sería “Laserburn” y hoy en día esta considerado como uno de los precedentes de Warhammer y de Warhammer 40K.

Poco a poco desarrollaría también su habilidad como escritor con la creación de los trasfondos para sus mundos, mientras profundizaba en la historia que habría de acompañar a cualquier entorno, tanto de Fantasía como de Ciencia Ficción. Su interés por la narración escrita estaba naturalmente ligado a la lectura de novelas de Espada y Brujería, las cuáles le habían acompañado desde su adolescencia, y cuyo boom llegaría, de nuevo, de la mano de D&D con la aparición en el mercado de las novelas ambientadas en sus entornos de campaña (como en el caso de Dragonlance), aunque en algunos de estos casos la calidad se viera supeditada a la comercialidad.















Saliéndonos de los aspectos más relacionados con GW es interesante descubrir que Bryan lleva muchos años siendo un apasionado del automovilismo, poseyendo actualmente una pequeña colección de automóviles raros. También siente pasión por la arquitectura, hasta el punto de haber creado una empresa de restauración de casas de época (en Inglaterra se valora especialmente la conservación de los edificios históricos y generalmente la gente prefiere vivir en una casa con historia antes que en un edificio moderno siempre que sea posible).

En lo que se refiere a su carácter, mucho se ha dicho al respecto y casi siempre para mal, hablándose de una persona difícil, un jefe complicado y un compañero introvertido. No obstante todas estas críticas, aún envueltas en algo de verdad, sólo nos aportan una parte de la realidad, sesgando los hechos a partir de las opiniones de la parte “contrariada”. Aunque lo que s es cierto es que no era un tipo humilde, quede para la posteridad que se consideraba a si mismo como uno de los mejores diseñadores de juegos del mundo.
La política administrativa de Bryan estaba mucho más centrada en la consecución de objetivos y de beneficios que la que dirigía a la empresa madre Games Workshop. Así visto, tanto sus clientes como en muchos casos sus propios compañeros, lo tachaban de corporativista y observaban una carencia del estilo estudiantil y algo hippy que acompañaba a los de Londres. Esto no gustaba a todo el mundo, pero para Ian Livingston y Steve Jackson era lo más correcto, ya que Bryan estaba convirtiendo una pequeña marca provincial en un auténtico éxito de ventas.

La historia de Games Workshop no se puede entender sin Mr. Ansell, y es su aportación personal la que convierte a GW en la empresa que conocemos hoy en día. Y su mayor contribución al hobby es la creación del “concepto” Games Workshop, una experiencia que amalgama el wargaming, la pintura de miniaturas, la construcción de escenografía, el coleccionismo, los productos asociados (ficción escrita, videojuegos), etc., así como su cohesión otorgándole un mundo propio donde todo transcurra.

Foto superior: catálogoCitadel 1979
Fotos inferiores: el Demonio del Fiend Factory y su miniatura

sábado, 6 de marzo de 2010

La Vida de Bryan (1ª parte)




Personaje Games Workshop: Bryan Ansell

En toda la historia de Games Workshop, y en este caso más específico de Citadel, es posible que no exista otro personaje cuya relevancia sea más fundamental y que al mismo tiempo nos resulte tan desconocido. Tal vez se trate de una protección intencionada de su propia intimidad, o de una carencia fortuita de información. Pero sea como sea, Bryan es un auténtico misterio para aquellos que queremos saber más sobre la creación y desarrollo de esta empresa.

Sobre Mr. Ansell circulan muchas historias, algunas verosímiles y otras un tanto descabelladas. Los detalles de su vida personal se pierden entre las brumas del pasado mítico, pero hoy trataremos de desvelar algunos de estos oscuros misterios, tras seguir su pista en ciertos legajos autobiográficos, hallados en un cofre semiolvidado bajo varios tomos de menor importancia de la Biblioteca.

Bryan Ansell pasa su niñez y adolescencia en Arnold, Nottinghamshire, donde pronto se verá atraído por los juegos de estrategia y mentales. En su más temprana juventud descubrirá un talento innato para la escultura en miniatura y pronto, allá por los primeros años setenta, comenzará la que habría de ser su carrera profesional durante largos años; estamos hablando por supuesto del modelado de miniaturas de plomo y más concretamente de las figuras de corte fantástico. Sus primeros pasos los daría colaborando con marcas como Skytrex con pequeñas aportaciones, iniciándose en la modalidad histórica ya que esta era la única que se realizaba en aquella primera época. Pero al adquirir experiencia y calidad artística se empezaría a reclamar su trabajo para gamas completas, como fue el caso de la marca Conquest para la que realizó la línea de fantasía en su totalidad de “La Era de Joman”. Y por supuesto ya en 1976 cofundaría la que podríamos llamar su “opera prima” Asgard Miniatures. Esta marca es casi con total seguridad el germen de Citadel. Muchos de los diseñadores que pasaron por ella fueron jóvenes promesas que, con el paso del tiempo pasarían a engrosar las filas de la sección miniaturística de Workshop, convirtiéndose en los genios que transformarían la manera de conceptuar este arte en miniatura. Bryan abandonaría esta marca para centrarse en Citadel entre 1979 y 1980, pero Asgard aún seguiría muchos años produciendo unas magníficas líneas de monstruos y aventureros, tanto de fantasía como de ciencia ficción e históricas. En el segundo número de la revista White Dwarf, Ian Livingston había realizado una revisión de la marca, dándole un tratamiento de lo más favorable, y es que la gama de fantasía original de Asgard tenía un elemento “novedoso” para el mundillo como era el uso de armas intercambiables entre ellas.

En los primeros días de Dungeons & Dragons en Inglaterra Bryan obtuvo su propia copia para jugar con su grupo de amigos, pero su carácter inquieto y emprendedor le llevó a adentrarse más profundamente en el hobby fundando su propio fanzine. Este habría de ser el famoso Trollcrusher, cuya historia se alargaría hasta el número 29 en Julio de 1984, aunque Bryan permanecería como su editor sólo hasta el número 6. En un primer momento la intención era el fomentar la expansión del fandom rolero, y así lo hizo saber primero al público original estadounidense, donde se había generado este hobby, publicando un artículo en el fanzine “The Wild Hunt” en un fecha tan temprana como fue Enero de 1977, donde bajo el título de “My Very Own Ego Trip” invitaba a otros jugadores a ponerse en contacto con él para comenzar una publicación propia. También se puso en contacto con otros aficionados ingleses que comenzaban a tener un ligero renombre entre la afición gracias a sus colaboraciones en revistas especializadas de ámbito nacional. Este fue el caso de por ejemplo David Langford (que más tarde se convertiría en parte del equipo de la White Dwarf por ser un reconocido especialista en literatura de ficción) con sus artículos “Hidden Shallows”, o de Hartley Patterson (del que ya sabemos que se convertiría en el presidente de la Asociación D&D Británica) con sus “Better Smials”, Lew Pulsipher (ya por todos conocido) con sus “Why am I doing this?”, o Bryan Asbury, etc. Todos ellos, y bastantes más, formarían parte del equipo de Games Workshop en algún momento de su futuro próximo, con lo que Bryan estaba creándose, además, un nutrido grupo de útiles contactos. Para terminar con lo que se refiere a los colaboradores hemos de indicar que en el número 6 de Trollcrusher aparece un artículo llamado “Mi perro carece de olfato…” que viene firmado por Richard Halliwell, un nombre que más adelante tendremos muy en cuenta en este relato…
Este fanzine, muy en la línea de los primeros números de la propia White Dwarf sería a su vez un útil vehículo publicitario para sus otros proyectos, como Asgard Miniatures.
Merece la pena también comentar que algunas de las primeras portadas de la revista eran obra del propio Bryan.

jueves, 25 de febrero de 2010

White Dwarf 12





El número 12 de la revista White Dwarf aparecido en los meses de Abril y Mayo de 1979 y cuya portada estaba ilustrada por Eddie Jones, incluía el primer anuncio de miniaturas diseñadas por el equipo de Citadel.



En este se mostraban tres líneas en 25 mm. especialmente recomendadas para poblar las mazmorras de los jugadores de rol.
La primera fue el Fiend Factory basada en los artículos de la revista firmados por Don Turnbull, consistía en 40 referencias y era presentada con la siguiente leyenda:
“Una magnífica gama de bestias mitológicas y ficticias para el jugador exigente de fantasía.”
La segunda era el Fantasy Adventurers, consistente en 14 referencias:
“Una nueva gama de intrépidos héroes disponible para temibles aventureros.”
Y por último el Fantasy Specials, con 12 referencias:
“Interiores y artefactos de mazmorra ambos para juegos y dioramas.”

Una vez más Ian se ocupa de escribir un editorial digno de ser reproducido:

“Hemos considerado apropiado el publicar un dibujo de Eddie Jones en la portada de este número de la White Dwarf, ya que los lectores votaron su pintura en la portada del número 10 como su primera elección en nuestra reciente encuesta (ver los resultados completos en la página 25). Eddie es bien conocido por sus cubiertas en revistas y libros, y nos sentimos muy satisfechos de poder publicar algo de su excelente trabajo artístico en la White Dwarf.
A medida que el número de lectores de White Dwarf crece, el consiguiente incremento de la tirada significa que tenemos la posibilidad de ofrecer al lector más por su dinero. Este número incluye cuatro páginas extra y este formato de 32 páginas será a partir de ahora el estándar. Nuestra existencia depende de vosotros, nuestros lectores, y queremos agradeceros vuestro apoyo.
La gente a la que no le estamos agradecidos es a los fanáticos de las fotocopiadoras. En una industria del hobby como es la de los juegos para adultos, los precios nunca pueden ser tan bajos como los de los productos del “mercado de masas” porque los costes por unidad son mucho más elevados. Así que si veis gente usando reglamentos o revistas fotocopiados, hacedles pasar un mal rato, particularmente si vosotros habéis pagado por vuestros juegos. Aparte de ser ilegal, significa un incremento en los precios para todos aquellos de vosotros que compráis los productos. Por favor apoyad a aquellos que lo hacen posible y patrocinad a TSR, GDW, FGU, The Chaosium, etc. No les timéis.”







En este número se anuncia por primera vez la preparación de un segundo volumen del Monster Manual de D&D. Games Workshop encargaría la edición de este a Don Turnbull, basándose en las criaturas aparecidas en su The Fiend Factory y TSR daría su reconocimiento oficial a la publicación. El nombre elegido fue Fiend Folio, por mantener un parecido con su antecedente bimensual y la fecha aproximada de aparición era a finales de 1979, aunque la historia de este libro habría de seguir muy distintos derroteros.
Sin abandonar esta Fábrica de Demonios me permitiréis indicar que en esta ocasión se publica una de mis criaturas favoritas del sistema D&D, creada por Charles Stross, la raza de los “Githyanki” una oscura rama de la familia humana, que tras haber sido esclavizada por los Desolladores Mentales para ser usados como fuerza de trabajo y alimento, se liberaron de su yugo, sólo para convertirse en una amenaza extra-dimensional para cualquier pobre grupo de aventureros que se cruzara en su camino.
En cuanto a publicaciones originales, también se anunciaría en este número el primer producto original GW los “Dungeon Floor Plans”, unas placas de terreno recortables que imitaban diversos entornos de mazmorra para ser usados con miniaturas de 25 mm.

Mientras tanto sigue la publicación del relato “Valley of the Four Winds”. Y el famoso diseñador de juegos Eric Solomon realizaba una profunda reflexión sobre su juego “Spellmaker”.

domingo, 21 de febrero de 2010

Fundación de Citadel Miniatures




Ian y Steve habían entendido la importancia que para el rol tenían las humildes miniaturas de plomo. Hasta la aparición de Dungeons & Dragons estas se habían empleado casi exclusivamente como principal complemento de los juegos de estrategia. Pero ya fuera por la similitud (a grandes rasgos) de dichos juegos con el rol, o por una evolución natural de las pequeñas empresas manufacturadoras cuyos intereses giraron rápidamente hacia los nuevos campos de la Fantasía y la Ciencia Ficción, el caso es que en un periodo de apenas cuatro años se generó un creciente mercado para las figuras como imprescindible compañero de los propios juegos.
Los dos amigos ya tenían una gran experiencia en el trato con diversas marcas de miniaturas, como era el caso de Miniature Figurines, Archive Miniatures o Ral Partha, y algunos contratos de distribución exclusiva muy beneficiosos, que a su vez les habían “obligado” a introducirse aún más en el negocio de la producción propia.
A partir de la segunda mitad de 1978 Games Workshop había comenzado la fabricación en el propio territorio inglés de las gamas de fantasía de Ral Partha y los buenos resultados obtenidos les incitaban a apostar fuerte en esta vertiente del hobby, en algunas ocasiones las ventas de figuras en la tienda de Dalling Road servían para salvar la caja de un día particularmente tranquilo.
En Enero de 1979 ya estaba todo dispuesto para el nacimiento de una nueva marca británica, cuya calidad y originalidad revolucionaría la escena miniaturística mundial.

CITADEL MINIATURES

Bryan Ansell era un viejo conocido de Ian y Steve desde que la que fuera su propia marca de miniaturas, Asgard, apareciera reseñada en la revista White Dwarf. No es difícil tampoco imaginar, aunque sea entrando en el farragoso terreno de la suposición, que incluso antes de este artículo ya se hubieran producido algunos contactos ya que, como veremos más adelante, Bryan era también un fanático de D&D, o que en algún evento dedicado a los juegos donde estuviera presente GW, Asgard presentara su línea de miniaturas, dándose así este primer encuentro que derivaría en la presentación en el magazine.
Bryan era un diseñador emprendedor, que ya había tomado parte en varios proyectos e incluso había iniciado sus propias aventuras empresariales. Como cofundador de Asgard había obtenido una gran experiencia en los terrenos del diseño y fundición de miniaturas, además de haber aprendido a coordinar un equipo de trabajo y dirigir su propio negocio. También había logrado unos muy buenos contactos y ya conocía a bastantes de los colaboradores de GW. Pero lo más importante era que tenía muy buen ojo para el talento y las ideas muy claras sobre como quería hacer las cosas.
Con este bagaje era el candidato perfecto para dirigir la nueva compañía, la cuál quedaría bajo su absoluta responsabilidad. Ian y Steve tendrían un papel muy importante en su creación, pero en lo que se refiere a su desarrollo estuvo en manos de Bryan casi exclusivamente. El papel de los dos de Londres consistió en un principio en la aportación del capital inicial para montar la empresa, también se mantendrían como asesores tanto comerciales como en las relaciones con otras marcas de miniaturas, especialmente con Ral Partha, ya que con ellos compartirían las líneas de producción en un acuerdo de distribución compartida (Ral Partha distribuyendo las miniaturas de Citadel en EEUU y Citadel las de los americanos en Europa) y además indicando en algunas ocasiones las gamas a fabricar.
Aparte de algunas directrices “básicas” dieron a Bryan una libertad casi completa de decisión y un trato más de socio que de empleado, hasta que punto esto fue parte de lo acordado en su contrato sólo ellos lo saben. Con el tiempo se demostró que esta forma de actuar había sido un gran acierto.

De esta forma en la revista White Dwarf nº 11 de Febrero/Marzo de 1979, con portada de John Blanche, aparecía por primera vez anunciada la empresa Citadel Miniatures, aunque en este primer contacto del público con la marca sólo aparecía la gama de Ral Partha, habría que esperar hasta el nº 12 de la revista para que se mostraran las primeras miniaturas propias de Citadel.
Esta presentación venía encabezada por las siguientes palabras:

“Games Workshop y Bryan Ansell se enorgullecen de anunciar la formación de CITADEL MINIATURES LTD. fabricante y distribuidor de las más nuevas y apasionantes miniaturas del país, incluyendo RAL PARTHA.
CITADEL MINIATURES será dirigida por Bryan Ansell, fundador y diseñador de ASGARD MINIATURES. Junto al propio Bryan, muchos nuevos diseñadores trabajarán en las gamas de CITADEL, incluyendo la línea de FIEND FACTORY (de los artículos del mismo nombre de la “WHITE DWARF”) y una gama de FANTASY ADVENTURE, ambas diseñadas para los jugadores de Juegos de Rol de Fantasía. CITADEL MINIATURES también fabricará la gama completa de figuras de ASGARD.
CITADEL MINIATURES no limitará su producción a las figuras de Ciencia Ficción y Fantasía. Muchas gamas nuevas de figuras para wargames históricos están siendo planeadas actualmente. Vigila este espacio para futuras noticias.”

Como ya se anunciaba Bryan sería el primer escultor de Citadel, inaugurando la línea Fiend Factory con su “The Fiend”, pero otros muchos colaboradores se unirían al proyecto, o incluso, ya llevaban tiempo preparando material para la salida al mercado de la nueva empresa.
Este era el caso de los hermanos Michael y Alan Perry, dos jovencísimos hermanos gemelos londinenses cuya pasión por la historia militar y las recreaciones de esta les pusieron en el camino de GW cuando aún no habían finalizado sus estudios secundarios. Pronto se les unirían otros diseñadores como Tony Ackland, más conocido hoy en día por sus ilustraciones, o Humphrey Leadbitter, quien en aquellos primeros días se encargaría de la línea Fantasy Specials.

La “fábrica”, si es que la podemos llamar así, ya que en aquel momento era más bien un estudio, estaba ubicada en el Newark Folk Museum, en el nº 48 de Millgate, en Newark, Nottinghamshire.
Los aspectos técnicos eran supervisados por el propio Bryan y los operarios que formaban el equipo de trabajo dedicados al manejo de la máquina de fundición, la de centrifugado, en la mesa de empaquetado, etc. eran: Richard Evans, John Ellis y Richard Szahl.

Muy pronto la tienda de Londres no tendría suficiente espacio para almacenar la gran cantidad de miniaturas que el mercado estaba reclamando, ni tan siquiera el almacén podía hacerse cargo de tanto material. La solución pasaba por expandir la empresa subsidiaria de Nottingham, aunque para esto aún quedaban algunos meses. Mientras tanto los pedidos de Mail Order de figuras se habían transferido directamente a la fábrica de Newark, dando así origen al nacimiento de lo que actualmente conocemos como Venta Directa (aunque distaba mucho de lo que es a día de hoy).

Recopilar un catálogo con todas las referencias creadas por Citadel es virtualmente imposible. Aunque estos mismos existen, creados por la propia marca en su momento, tal y como Bryan Ansell le dijo a un muchacho hace muchos años ante su ingenuo comentario de que poseía todas las miniaturas fabricadas por ellos:
“Es imposible que tengas todo lo que hemos creado, ya que sólo en miniaturas descartadas para la venta podríamos rellenar un catálogo completo”.
No obstante en futuras entregas reseñaremos parte de su extensa producción y veremos como la historia de Citadel acompaña a la de Games Workshop, desde este primer momento en que son dos compañías bien diferenciadas, hasta fundirse en una sola.


Foto superior: símbolo de la Ciudadela
Foto central izquierda: Bryan Ansell
Foto inferior izquierda: Bryan revisa el stock en Citadel
Foto inferior derecha: el equipo original de la fábrica, Richard Evans en la máquina de fundición, John Ellis con sombrero y Richard Szahl empaquetando

sábado, 23 de enero de 2010

El Día de los Juegos (Games Day IV)


El Sábado 28 de Octubre de 1978, de nuevo en el Seymour Hall de Londres, se celebró la cuarta edición del Games Day. Y una vez más se repitió el éxito de participación, en esta ocasión con una asistencia superior a los 2500 visitantes, alcanzando la primera posición en el ranking británico de los salones dedicados al ocio y siendo superado a nivel mundial solo por el Origins americano.

Un año más el considerable espacio de la sala se repartía entre las mesas de los distintos clubs y asociaciones, sin cuya colaboración sería imposible haber llevado a buen término semejante proyecto. Hemos de mencionar, por prestar su incondicional apoyo, a los grupos: South London Warlords, Harlow Wargames Group, Naval Wargames Society, Chestnut Lodge Wargames Group, Basingstoke Sorcerer’s League, Skirmish Wargames, London Go Centre y la London Draughts Association.
Las mesas de juegos organizados recreando batallas a gran escala o refriegas menores a escala volvían a llamar la atención del público de una forma muy poderosa, debido probablemente a su espectacularidad. Había demostraciones de batallas por la Tierra Media, de las Guerras Zulúes o de batallas aéreas entre biplanos de la Primera Guerra Mundial, compartiendo espacio con duelos en el Salvaje Oeste y carreras de carros. En otras mesas tanques de la Segunda Guerra Mundial maniobraban a través de los campos de Rusia y grandes flotas de buques de guerra se cañoneaban a base de bien. Pero la mesa que más curiosos atrajo posiblemente fue una en la que se celebraba una carrera de coches en miniatura, concretamente el Grand Prix de Francia.

Hubo más de veinte puestos de venta, cuyos responsables quedaron muy satisfechos. Incluso algunos de ellos se acercaron a Ian y Steve para felicitarles por su trabajo y a confesarles que ¡habían batido el récord de ventas de sus respectivas tiendas en una convencion!. A esto sin lugar a dudas debió ayudar el hecho de que se había aprovechado el evento para lanzar varias importantes novedades, entre ellas el “War of the Ring” de SPI o la versión británica en tapa blanda del “Manual del Jugador de AD&D” de Games Workshop, y sin olvidar la gran cantidad de miniaturas lanzadas por diferentes marcas y recién salidas de las salas de fundición.

En cuanto a las diferentes actividades que figuraban en el orden del día se podía elegir visitar la Esquina de las Computadoras, donde instalados en tres microcomputadores estaban los juegos “Death Star Attack” y “Star Trek”; o bien la Esquina de los Inventores, donde los diseñadores de varios juegos de mesa daban a conocer sus creaciones a cualquiera que quisiera pasar un buen rato de juego y charla. Aquí se encontraban Eric Solomon con su juego “Spellmaker”, David Wells con el “Checkpoint Challenge” y David Parlett con su “Ninety Nine”.

Una interesante novedad introducida por los dos compañeros fue la presencia de un invitado especial, en este caso Scott Bizar, quién por aquel entonces era el director de Fantasy Games Unlimited, y que pasó el día intercambiando opiniones con los aficionados, cerrando acuerdos con distribuidores y lo más importante, entregando los premios de las competiciones y concursos de la jornada.
Entre estas competiciones destacamos la de D&D con su habitual aglomeración de participantes y que fue ganada por J. Baillie, la de Cosmic Encounter donde quedó primero D. Thorby. Y en el apartado de video juegos los premios se concedieron a Mr. Donovan en “Death Star Attack” y a H. Robertson en “Star Trek”.
Y un mención especial merece el torneo de pintura, cuyos jueces Shaun Fuller y el ya conocido Steve Kemp habían pasado el día en una mesa demostrando sus habilidades y ayudando a otros a mejorar las suyas. Finalmente los premios de esta competición se repartieron entre Nick Bibby (otro futuro nombre asociado a Citadel) y Mr. Chandler, ambos empatados en el primer puesto de la categoría Miniatura de 25 mm., D. Mills ganador de la de 54 mm. Y en Diorama el vencedor fue Mr. Wiggley.


Ian y Steve habían superado todas sus expectativas y el Games Day ya era un evento consagrado, con largos años aún por llegar. Naturalmente los preparativos para el año siguiente comenzarían a plantearse algunas semanas después, pero los dos amigos ya tenían nuevas ideas bullendo en sus cabezas para el Games Day V.

Foto superior izquierda: el evento en todo su esplendor
Foto superior derecha: Eric Solomon (a la derecha) enseña a jugar a Spellmaker
Foto central: Scott Bizar entrega un premio del concurso de pintura
a Nick Bibby, detras suyo: Ian, Albie y Steve

Foto inferior izquierda: una de las entradas en la categoría de Dioramas
basada en Battle Star Gallactica

Foto inferior derecha: el Conan esculpido desde cero de Nick Bibby, con el
que ganó la categoría de 25 mm.

sábado, 16 de enero de 2010

A caballo entre 1978 y 1979

Entre finales de 1978 y principios de 1979 los dos compañeros invirtieron una cantidad enorme de esfuerzo y, ¿por qué no decirlo? de dinero, en mejorar la empresa.

El volumen de trabajo en la tienda era excesivo para ser soportado por un par de dependientes solos, y las cada vez mayores necesidades administrativas requerían de un tipo de ayuda más especializada. La solución pasaba por contratar más personal, para lo que empezaron publicando varios anuncios en sucesivos números de la White Dwarf ofreciendo la incorporación a distintos departamentos como eran administración y contabilidad, dependiente y encargado de tienda. Para optar al puesto los aspirantes debían contar con ciertas cualidades extra. Un buen conocimiento del hobby era algo fundamental, pero también la predisposición a participar en grupos de prueba de juegos nuevos o la de colaborar en la organización de eventos y acudir a ferias nacionales. Y si además aportaban alguna habilidad artística o de cualquier otra clase utilizable a la hora de diseñar juegos o ayudas para estos, esta sería muy tenida en cuenta.
La planta superior de la tienda se había convertido en algo más que el centro nervioso de Games Workshop, también era el corazón de la revista White Dwarf y se planteaba como la futura sala de pruebas para un estudio de diseño dedicado a los juegos de Ciencia Ficción y Fantasía. Gente como Albie Fiore se habían convertido en asiduos de la oficina y trabajaban codo con codo con Ian en la elaboración del magazine. Particularmente la ayuda de Albie se estaba convirtiendo en imprescindible debido a su experiencia previa en las funciones editoriales.

También comenzó una nueva era para los dos amigos al incorporarse al “avanzadísimo” mundo de las empresas informatizadas tras comprar un microcomputador PET gracias al cuál se agilizaría increíblemente el control del inventario de la tienda y se facilitarían las tediosas labores contables. Para cubrir el puesto administrativo contrataron a Vickie Jackson, tras lo que se hizo evidente otro problema que les venía persiguiendo desde que Games Workshop comenzara sus andanzas: el espacio. El control del stock estaba solucionado, el verdadero problema era que ese mismo stock ya casi no les cabía en la tienda. La más que importante cantidad de pedidos por correo que recibían diariamente les obligaba a tener un gran remanente de productos en existencia y el pequeño almacén de esta no daba ya a basto para contenerlo. Una vez más la solución pasaba por reinvertir los beneficios en alquilar un nuevo local que hiciera las veces de almacén y con el paso del tiempo tal vez sumarle alguna otra función. No tuvieron que esperar mucho antes de encontrar el lugar idóneo lo suficientemente cerca de la tienda como para satisfacer las necesidades del traspaso del material (incluso con el paso del tiempo algunos clientes que no encontraran el producto deseado en Dalling Road serían invitados a acercarse al almacén para que lo buscaran por si mismos, como si de un supermercado del ocio se tratara)

En cuanto a lo que se refiere a la propia tienda Ian y Steve necesitaban delegar la responsabilidad de su dirección en alguien con experiencia que actuara como manager y para este puesto fundamental encontraron a Peter Darvill-Evans, quien había sido dependiente jefe de Games Centre, y para apoyar su gestión contrataron a Colin Reynolds con el cargo de subdirector. Juntos aportaron un nuevo aire a la tienda haciendo suya la idea de Ian de que no fuera solo un lugar al que acudir a comprar juegos, sino donde aprender a jugarlos y empaparse de ambiente lúdico. Bajo su dirección la tienda pronto sería conocida como el “hogar” de los juegos de fantasía británicos y sería regularmente visitada por cientos de aficionados, incluyendo una buena parte de visitantes extranjeros.

Las colaboraciones por parte de jóvenes deseosos de participar aportando su granito de arena en la forma que fuera se hicieron muy comunes. Tenemos el caso de, por ejemplo, un jovencísimo Jes Goodwin cuya labor como pintor freelance le permitía ganarse una pequeña paga y una muestra de su incipiente talento se exponía en la vitrina de miniaturas de la tienda, su nombre hoy en día es sinónimo del diseño de miniaturas más exitosas de Games Workshop, pero en aquel entonces su primera aproximación al mundo del miniaturismo fue como pintor. También dos hermanos con una cierta habilidad a la hora de esculpir miniaturas acabaron trabajando a tiempo parcial para Ian y Steve. Se trataba de los gemelos Michael y Alan Perry, dos apasionados de la historia militar, para quienes Games Workshop fue el trampolín que los catapultó al mundo profesional de la escultura.

Y es en este momento de las postrimerías del año 78 cuando se firma un muy beneficioso contrato en exclusiva con la compañía de miniaturas americana Ral Partha, por el cuál Games Workshop se reservaba el derecho de producción de las gamas de dicha marca. Estas además serían fabricadas en la propia Inglaterra desde donde se distribuirían a nivel europeo. Y el acuerdo también incluiría un anexo de reciprocidad para que, en el caso de que los británicos tuvieran su propia línea de miniaturas, Ral Partha pudiera incluirla en su catálogo y distribuirlas por todo EEUU.
A este fin Ian y Steve, pensando en invertir en su propia marca, buscaron la ayuda de un experto en la materia que les asesorara en lo referente a la fundición de miniaturas. Este fue un viejo conocido de ambos cuyos proyectos miniaturísticos ya se habían reseñado en la revista, su nombre era Bryan Ansell.
Con Bryan embarcado en esta nueva aventura empresarial comenzaron a negociar los términos de la colaboración tras lo que rápidamente comenzó la producción.
Pero estos primeros movimientos eran solo una fase previa a la fundación de Citadel Miniaturas. Uno de los primeros pasos consistía en buscar diseñadores y con su ayuda crear la que habría de ser la primera línea de miniaturas de esta marca. Pero esta parte de la historia la trataremos a fondo un poco más adelante…

Mientras tanto el mercado de los juegos seguía su curso, y en este momento la novedad más importante fue el lanzamiento del Advanced Dungeons & Dragons, del cuál Games Workshop se aseguró que saliera su propia versión británica en tapa blanda.
Otra novedad de la tienda de Hammersmith fue la inclusión en el catálogo de videojuegos de Atari. Tanto Ian como Steve consideraban los ordenadores como un campo del ocio muy interesante y con un increíble futuro, así que desde un primer momento contaron con ellos en su visión del mercado del ocio.

La revista de la casa continua sus andanzas con la publicación de su número 10 con fecha entre Diciembre del 78 y Enero del 79, con portada de Eddie Jones. En ella continua el relato “El Valle de los Cuatro Vientos” y surge un rumor de lo más interesante sobre la posibilidad de ver, en un futuro no muy lejano, un juego basado en el mismo usando las miniaturas que lo inspiraron.

Y no nos podemos olvidar de reseñar la celebración del evento Games Workshop por excelencia, el Games Day...

Foto superior izquierda: Ian en su puesto de editor
Foto superior derecha: la oficina en Dalling Road con, de abajo a arriba: Vickie Jackson con el microcomputador PET, Steve Jackson, Albie Fiore y, casi oculto entre las sombras de blanco y negro, Ian Livingston en su puesto.
Foto central izquierda: Colyn Reinolds reorganizando la tienda.